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El 2007 ya anunciaba el final del ciclo inmobiliario: las transacciones de suelo y la compraventa de segunda vivienda se encallaron en seco. Las inversiones en ladrillo salieron despavoridas. Para 2008 se esperaba que un ajuste suave del sector, pero se ha quedado en un anhelo.
El sector pinchó en el peor momento, en el inicio de la crisis económica. El detonante fue la crisis hipotecaria, pero ahora el entorno es insostenible. La venta de pisos se desploma un 30%, la financiación se ha quedado seca para unas compañías inmobiliarias con una abultada deuda, el prestamo hipotecario retrocede un 40% y el inicio de construcción de viviendas cae un 60%.
El panorama es una pesadilla que no tiene visos de mejorar. El sector tiene digerir un enorme desajuste entre la oferta y la demanda. Los expertos sitúan las viviendas sin vender en una orquilla entre 500.000 y un millón de unidades que buscan comprador.
Además, los precios comienzan a dibujar una cuesta pronunciada hacia abajo que incidirá en el valor de los activos de las compañías. El Ministerio de Vivienda afirma que en el tercer trimestre cayeron un 1,6%, otros informes no oficiales como los de la tasadora Tinsa dicen que hasta octubre los precios han bajado un 6,5%. Pero cada vez más voces coinciden que el recorte de los precios serán mayores. La fuerte contracción de la demanda y la acumulación de casas sin vender provocarán un fuerte ajuste en el precio en los próximos años de hasta el 30%.
De momento, el servicio de estudios del BBVA pronostica que en 2009 el precio descenderá un 5%. Los expertos esperan que el final del ciclo bajista se sitúe a finales de 2010.
Y todavía queda lo peor para sector. Desde la propia patronal de inmobiliaria prevén que el próximo año sólo se iniciarán 150.000 viviendas. Pero hay no que la cosa. Un informe de PricewaterhouseCoopers y Landwell pronostica que en 2009 casi 4.000 empresas presenten concurso de acreedores, antigua suspensión de pagos, superando ampliamente la cifra de 2.600 concursos que se han registrado este año.
